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La noche viene y con ella
debiera el somnus comenzar su acto.
Mas duelen tanto los espectros de la calle,
la hambruna instalada en carne niña,
ojos jóvenes perdidos buscando una respuesta,
los pies gastados por el andar perpetuo,
que se hace difícil conciliar el sueño
donde existan mariposas y luciérnagas.
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